Es un proceso de refinación que utiliza condiciones controladas de calor y presión junto con catalizadores para reordenar ciertas moléculas de hidrocarburos, convirtiendo los hidrocarburos del tipo parafínico y nafténico (por ej. fracciones en ebullición de la gasolina de bajo octanaje) en carga petroquímica y cargas de mayor octanaje adecuadas para mezclar la gasolina acabada. La reforma catalítica se describe en dos categorías que son:
- Baja presión: Es una unidad de procesamiento que opera a menos de 225 libras por pulgada cuadrada (PSIG) medidas en el separador de salida.
- Alta presión: Es una unidad de procesamiento que opera a 225 o más libras por pulgada cuadrada (PSIG) medidas en el separador de salida.